La cliente que de todo se quejaba, por no poder usar bikini
Resulta que, por sorpresa, recibimos una llamada de unos guías informando de varias quejas por parte de unos huéspedes… huéspedes que, aparentemente, habían decidido convertir sus vacaciones en una auditoría completa del hotel.
Lo curioso es que recepción todavía no había recibido ni una sola queja directa por parte de ellos, así que nos quedamos bastante sorprendidos. Trasladamos esta información a los guías y, como buenos protagonistas involuntarios del episodio, la gestión cayó sobre recepción.
Comenzamos entonces la misión: contactar con los huéspedes. Tarea digna de película de suspense, porque localizarlos fue más complicado que encontrar una hamaca libre a las 10 de la mañana. Finalmente conseguimos hablar con ellos y resolver, en tiempo récord, todos los inconvenientes que habían reportado.
Al realizar seguimiento para confirmar que todo estaba correcto, nos responden muy amablemente que están encantados con el hotel, con el personal y con la rapidez de la solución… pero que, en realidad, esos problemas no eran su principal preocupación. Ahí ya empezamos a sospechar que venía curva.
Intrigados, preguntamos si podíamos ayudar en algo más. Y entonces se revela el auténtico drama de sus vacaciones:
? No podían ir al buffet en bikini o bañador.
Según comentaban, en otros hoteles sí podían servirse comida del todo incluido vestidos como si acabaran de salir directamente de la piscina olímpica.
Se les explica amablemente que no se trata de una norma “caprichosa” del hotel, sino de normas básicas de higiene y códigos de vestimenta aplicables en España.
Finalmente entendieron la situación y aceptaron que, aunque el “todo incluido” cubra muchas cosas… no incluye almorzar en modo sirena o vigilante de la playa. ??
¿Qué te ha parecido?